
Milka y José: dos soñadores que convirtieron el dolor de sus peludos en esperanza para muchos
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Nos cuenta que el cambio no ha sido nada fácil. Desde dejar atrás amigos y familiares, hasta adaptarse a una nueva comunidad e incluso al clima.
Pero, para conocer el verdadero origen de B´ko es bueno, debemos remontarnos un poco más atrás en el tiempo. Para ponernos en contexto, Milka nació en Oaxaca, lugar donde una de las lenguas maternas de los pueblos originarios es el zapoteco. Lo que, para mí sonaba en un principio como un nombre extraño, tomó más sentido. “B´Ko” se traduce del zapoteco al español como “Perro”, dando como resultado “Perro es bueno”.
¿Pero, exactamente a que se dedican este par de soñadores?
Tras una intervención quirúrgica por ruptura de ligamento, Sevilla, perrita que en ese momento era la compañera de nuestros protagonistas, se vio en la necesidad de utilizar un collar isabelino. Para Sevilla, el proceso no fue nada sencillo e incluso podría decirse que resultó tortuoso, pues no solo la limitaba a nivel visual, sino que también le resultaba complicado comer y beber, además de estrellarse contra paredes y muros, por mencionar algunas de sus dificultades. Finalmente, con más penas que glorias, Sevilla logró recuperarse.
La primera musa: Bezuko
Un rayo nunca cae en el mismo lugar dos veces. O al menos, es lo que he oído decir muchas veces a las personas mayores, pero para esta familia, si bien el rayo no cayó en el mismo lugar, sí lo hizo a un lado. Bezuko se rompió el ligamento. La sombra de la mala experiencia vivida con Sevilla se hacía presente de nuevo, pero esta vez la historia sería distinta. Milka nos cuenta que, tras probar con algunas donas traídas de Estados Unidos, vio que eran pesadas y lastimaban las cervicales de los perros, por lo que en ese momento decidió crear su propia dona: la dona Isabelina, hecha de poliestireno expandido. Esta resultó ser muy ligera, otorgaba mayor libertad de movimiento y, sobre todo, no se tradujo en una experiencia traumática para el perro. A diferencia de Sevilla, la recuperación de Bezuko fue una experiencia tranquila.
De cabezas, matemáticas y pruebas
Dolicocefálico, mesocefálico y braquicefálico. Posiblemente, como propietario, nunca has escuchado estos términos, pero a la hora de la recuperación, estos tienen un gran impacto en nuestros perros, porque, literalmente, cada cabeza, en el caso de nuestros perros, sí es un mundo. (Te dejo algunos ejemplos de razas en la tabla de abajo, junto con la forma de cráneo correspondiente). Si bien hoy en día existen en el mercado una variedad de colores y tallas de donas isabelinas, este par de emprendedores fueron siempre un paso más allá. Para ello, obtuvieron promedios de medidas de la rama mandibular a la nariz, el cuello y su circunferencia, el largo de las patas, el peso adecuado, menos del 3% del peso total del perro (para no generar fatiga e impacto en las cervicales) y, lo mejor, todo con sustento y respaldo de médicos veterinarios. Fue así como desarrollaron una dona distinta para cada tipo de cabeza, con la garantía de que ese chato de tu bulldog inglés o tu flaquillo galgo no alcanzarán estos puntos de sutura tras una cirugía.
Una segunda musa: Merlina
El arnés geriátrico está diseñado especialmente para brindar impulso a perros de edad avanzada. Funciona mediante tensores que, aprovechando el movimiento del tren posterior, permiten levantar la parte trasera del cuerpo del perro de manera más sencilla y cómoda. Este mecanismo es fundamental para mejorar la movilidad de los caninos en sus años dorados, reduciendo el esfuerzo que deben realizar y evitando lesiones o incomodidades.
Quizá te sorprenda saber que este arnés se desarrolló en una peluda de nombre Merlina, de raza boyero de Flandes, que, si bien no era un perro geriátrico, sufrió en ese momento una compresión de vértebras. Milka y José nos narran que la recuperación fue lenta. Al tener muy limitada la movilidad en la parte trasera de su cuerpo, Merlina no tenía un control total de sus esfínteres; al inicio no podía ni siquiera levantarse. Fueron muchos meses de terapia con acupuntura, cepillos de lechuga para estimular, tratamiento médico e hidroterapia. ¿El problema? Los perros boyero de Flandes pesan entre 27 y 40 kilos.
Y es que el arnés geriátrico no solo está diseñado para ayudar al perro a tener un mayor empuje que le haga más fácil levantarse, su impulso inicial hace más fácil que los propietarios puedan evantar al perro.
Finalmente, tras una larga recuperación, Merlina logró salir adelante de su problema médico.
De innovación y reinvención
Materiales impermeables, reflectantes, resistentes, con gran agarre, de alta calidad y con el respaldo de médicos veterinarios e investigación son palabras que podrían definir lo que ha sido la historia de este par de innovadores. Pero como toda mente inquieta que hace lo que le apasiona, la cosa no se detuvo aquí. Y es que más allá de desarrollar la dona isabelina como la conocemos hoy en día y el arnés geriátrico, ambos con patentes ante el IMPI, Milka y José continúan desarrollando nuevos productos, principalmente de uso ortopédico, para facilitar la vida de nuestros animales de compañía. Algunos de estos son rodilleras, extensores de rodilleras, muñequeras, codera, arnés para perros invidentes y el arnés de alforjas, entre otros.
Siempre en busca de mejorar el bienestar animal y ambiental
Siempre en favor del bienestar animal y ambiental, Milka y José nos comentan que todos sus productos cuentan con garantía de por vida, pues confían plenamente en la calidad e investigación detrás de cada uno de sus materiales. Por supuesto, el material sobrante de su producción se destina al reciclaje. Y no solo eso, cuentan con un sistema de donaciones para personas que no pueden costear el tratamiento de sus mascotas. Por ejemplo, si tú usaste alguna de sus invenciones y no la necesitas más, ellos se encargan de reacondicionar ese producto y entregarlo a quienes más lo necesitan. A cambio, ellos te entregan un cupón de descuento. Es lo que hoy en día se conoce como capitalismo social.
Proyección a futuro
Actualmente Milka y José sueñan con construir un santuario para animales de compañía, y es que además de innovar, ellos utilizan parte de su espacio como un refugio para aquellos peludos que han sido abandonados, en muchos casos con padecimientos que ellos se han encargado de rehabilitar apoyándose en sus creaciones.
Si bien han tenido años difíciles, tras el terremoto y la pandemia, mantienen la esperanza de que todo puede ir mejor. Parte de las instalaciones aún se encuentran en construcción, pero con tiempo y paciencia, no tengo la menor duda de que lo lograrán, sin importar cuánto tarde, pues cuando algo te apasiona, ocurre así.
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